La muerte es una parte de la vida que toda la gente comparte. Pero al mismo tiempo, la muerte es experimentado por la gente de maneras muy diferente. La experiencia de la muerte depende del tipo de la muerte, y más importante la comprensión de la muerte en una cultura o grupo de gente. García Márquez, el autor de La siesta del martes, e Isabel Allende, la autora de La casa de los espíritus, escriben sobre la muerte en sus cuentos. En La siesta del martes, una mujer visita a un sacerdote para pedir las llaves al cementerio para ver el sepulcro de su hijo. En La casa de los espíritus, un pueblo es destruida por un terremoto y mientras que ningunos de los caracteres principales mueren, matan a mucha gente en el desastre. El papel de religión en la muerte y la violencia de la muerte se representan en ambos cuentos, pero la respuesta de los caracteres a la muerte se pone en contraste y da a lector dos maneras diferentes de ver muerte.
Religión tiene un gran papel en la representación de la muerte en los cuentos de Márquez y Allende. En La siesta del martes, la mujer y la niña viajan por tren en la siesta del día para visitar el sacerdote. El sacerdote tiene las llaves al cementerio y la mujer necesita las llaves para ver el sepulcro de su hijo. El sacerdote pregunta qué sepulcro la mujer quiere ver. La mujer responde que es el sepulcro de su hijo, “el ladrón que mataron aquí la semana pasada” (p3). El hecho que su hijo era un ladrón es importante. El muchacho era un ladrón, una mala persona a los ojos de muchos solamente por que del título de “ladrón.” Sin embargo, la iglesia todavía lo enterra. La iglesia, una símbola de religión, cuidados por los muertos aunque él or ella es una persona mala. Por lo tanto, la religión tiene un papel significativo en la muerte. En La casa de los espíritus, un terremoto destruye un pueblo y mucha gente muere. En un tiempo de muertos, la gente va a su religión. Allende escribe, “los más cristianos atestaban las iglesias clamando perdón por sus pecados y rogando a Dios para que aplacara su ira” (p29). Cuando muertos ocurre, la gente va a su dios por ayuda. Si el terremoto ocurriera y nadie muriera, la gente todavía iría a la iglesia? No es probable. La muerte trae a gente a la religión y por eso, la religión tiene un gran papel en la muerte en estos cuentos.
El segundo aspecto que los cuentos de Márquez y Allende comparten es la representación de la muerte como siendo muy violente. En el cuento por Márquez, el muchacho es tiro por la señora Rebeca con un revólver (p3). Esto no es una manera reservada de morir. También, en el cuento por Allende, la gente muere por un terremoto violente. Allende describe los efectos del terremoto, escribiendo que “hubo edificios que cayeron… los muertos se contaban por millares” (p29). Toda la isla fue “un largo luto” (p29). El terremoto destruye casas y edificios en un violente cataclismo.
Mientras ambos cuentos se representan la muerte como una parte de religión y también un evento violente, la respuesta de los caracteres a la muerte se pone en contraste y da la lector dos maneras diferentes de ver muerte. En La siesta del martes, la mujer está calma y confidente a través del cuento. Primero, la mujer y la niña visitan el pueblo durante la siesta, cuando toda la gente está durmiendo. Normalmente, el sacerdote no va a ver gente durante estas horas. Pero la mujer va a la casa del sacerdote, una acción que demuestra confianza, y también determinación. Mientras el sacerdote habla con ella, la mujer todavía está calma. La mujer “respondía sin vacilación, con detalles precisos” (p3). El hijo de esta mujer es muerto, pero ella no demuestra la emoción o no grita mientras ella habla de él. En todo, ella está pacífica y compuesta. Esta respuesta de la mujer a la muerte es una parte de la representación de la muerte por el autor. Márquez describe la muerte como una parte de la vida que es muy verdadero, es normal y no debe un aspecto de la vida que es temido.
En el otro cuento, La casa de los espíritus, el pueblo está caótica y la gente está viviendo en miedo. Por ejemplo, la gente no duerme en sus casas, pero en las calles, “aterrorizada con la posibilidad de que el cataclismo se repitiera” (p29). Esta gente cambio su vida a la posibilidad de la muerte. También, muchos van a la iglesia a rogar. Los ladrónes roben de gente, “sin considerer que la victim estuviera muerta o solamente aprisionada en el derrumbe” (p29). Todo es un lío. Esta respuesta a la muerte es importante en la representación de la muerte en el cuento. Allende describe la muerte como una sorpresa horrible, un efecto de un evento malo.
Los cuentos La siesta del martes y La casa de los espíritis son dos representaciónes de la muerte. Ambos cuentos describen la muerte como una parte de la vida muy cerca de la religión. Cuando es una muerte, religión tiene un papel de cierta manera, para enterrar una persona o para rogar. También, ambos autores escriben sobre muertos violencias, por un tiro o por un terremoto. Sin embargo, las reacciónes de las caracteres en los cuentos son differentes y por eso, providen differentes representaciónes de la muerte. Márquez demuestra una muerte aceptable mientras Allende demuestra una muerte indeseado.